Yoga Sexual: masturbación consciente.

Se dice que el universo existe debido a la danza entre Shiva y Shakti. El Yang y el yin del Tao. Las dos fuerzas polares que sostienen la vida en un equilibrio constante.

Esa polaridad se manifiesta claramente en los seres humanos. Algunos encarnamos un cuerpo con atributos y cualidades femeninas, y otros encarnan un cuerpo con atributos y cualidades masculinas.

Sin entrar en construcciones sociales sobre qué es femenino y qué es masculino, lo cierto es que hay unas características de la esencia femenina y la esencia masculina que conviven internamente en cada uno de nosotros y nosotras. Todo hombre posee una mujer interna y toda mujer posee un hombre interno. El Yin que contiene al Yang y el Yang que contiene al Yin.

El Tantra, con sus múltiples meditaciones, trata de fundir estas dos polaridades, equilibrar energía masculina y energía femenina. El matrimonio cósmico entre los opuestos para volver a la Unidad. Shakti despierta y se eleva y, encontrándose y danzando con Shiva, se funde con él, creando el andrógino: Ardha Narishvara.

Estas polaridades que se manifiestan en todo el Universo y en todas las formas de existencia, también se manifiestan energéticamente en nuestro cuerpo. Cada Chakra es en esencia positivo o negativo según sea el cuerpo de un hombre o de una mujer.

Centrándonos en lo que en tantra llamamos Los Polos del Amor, esta polaridad inversa entra hombre y mujer promueve la creación de circuitos energéticos entre nuestros cuerpos por donde la energía circula fluidamente. El más conocido es el Circulo de Luz que se genera entre nuestros Polos del Amor: entre los genitales y el corazón de ambos.

Cuando estos polos están abiertos, receptivos y se encuentran libres de cargas, memorias y condicionamientos, el campo electromagnético que se crea entre un hombre y una mujer facilita la atracción entre ellos y más allá, la comunicación de nuestras energías sutiles que entran y salen de nuestros cuerpos, penetran, se intercambian, se abrazan y se entregan a la fusión de dos seres conscientes que se están amando libremente.

La intimidad y comunión es total, no sólo física, como ocurre cuando nuestras relaciones sexuales abarcan únicamente los genitales.

 

¿Pero qué pasa cuando Los Polos del Amor están bloqueados y cargados de condicionamientos?

La energía, simplemente, no circula. Se generan “cortocircuitos” que disipan la energía en vez de encauzarla a través del circuito. El pene demasiado endurecido e insensible penetra físicamente la vagina. La vagina, endurecida e insensible, no puede recibir la energía que emana el pene. Es demasiado positiva, afilada, bruta. A cada insensible embestida, el Cérvix (el cuello del útero) se daña, las paredes de la vagina se contraen y la mujer se cierra energéticamente, es decir, no desea la unión profunda con el hombre. El hombre, enfaenado en penetrar, no puede recibir en su corazón el Amor que emana de la mujer, ella se ha cerrado, su cuerpo se ha cerrado, su corazón se ha cerrado.

Tras años de este tipo de práctica sexual, los Polos del Amor suelen estar insensibilizados y bloqueados, incapacitados para circular la energía fluidamente.

Aquí es donde entra el masaje, y más concretamente, el masaje tántrico.

Porque al incluir los genitales y el pecho (partes del cuerpo que se evitan completamente en otro tipo de masajes) estamos movilizando la energía en estas zonas, limpiando memorias, traumas y condicionamientos que obstruyen el libre fluir de la energía entre los polos del propio cuerpo y entre los polos de dos cuerpos que se acercan.

Además del masaje que te pueda realizar un o una profesional del masaje tántrico, también existe la posibilidad de que tú misma/o puedes activar tus Polos del Amor y liberarlos de sus cargas, favoreciendo el movimiento y circulación de la energía por todo tu cuerpo.

 

La práctica del Yoga Sexual o Masturbación Consciente.

En Tantra, buscamos despertar nuestra energía, Shakti, para liberar nuestro cuerpo y nuestras emociones, y ser más conscientes de quién hay debajo de todas las capas y corazas, ser más conscientes del observador impasible que todo lo acoge: nuestra consciencia amorosa, nuestro Shiva interno.

Cómo muevas la energía, ya es cosa tuya. Una de las formas más conocidas y extendidas es el yoga. También la danza o el deporte, siempre que incluyas tu plena atención en lo que haces. Otra de las formas en la que se puede mover energía, es haciendo el amor. Ya sea en pareja, o contigo mismo/a.

Sigue mi consejo: practica la masturbación consciente una y otra vez, despierta tu energía, tu fuego, aprende a disfrutarlo, a controlarlo, a manejarlo… primero contigo mismo/a. Hazte el amor una, dos o tres veces por semana, regálate momentos de gozo mientras entrenas tu cuerpo y refinas tu energía y después.. practícalo también en pareja, si tienes, quieres y puedes.

Antes de iniciar el ejercicio, prepara el espacio… Sí, igual que si tuvieras una cita con una persona, solo que ésta persona eres tú mismo/a. Esto te ayudará a asentar tu energía, a ir preparando tu cuerpo y tu mente para el momento que se acerca, otorgándole la importancia que se merece. Es una rutina que puedes adquirir poco a poco e incluir en cada velada que vayas a tener con otra persona ¡incluso con tu pareja!

Un ambiente preparado con velas, incienso, música… relaja la mente y destensa el cuerpo.

 

Una vez que todo está listo, túmbate boca arriba sobre tu cama, sin ropa, cierra los ojos y respira lentamente primero por nariz, relajando todo tu cuerpo, luego respira por boca. Inhala y exhala lenta y profundamente por boca.

Intenta no fantasear, no imagines situaciones morbosas con personas de tu vida… no, en cambio, siente tu cuerpo, explóralo, acaricia lentamente cada zona: cara, pelo, pies, piernas, torso, brazos, pecho, glúteos, deléitate en sentir y reconocer tu cuerpo… tómate el tiempo que necesites y recuerda, sigue respirando lenta y amorosamente por boca.

Y casi sin prestarle atención, la excitación; la erección en el hombre y la lubricación en la mujer, aparecerá.

Observa tu Lingam, el poderío de toda tu energía sexual concentrada en un solo punto de tu cuerpo. Admíralo como la Vara de Luz sagrada que es reconocida en Tantra. Y si no aparece la erección, tranquilo, no dejes que tu mente interfiera en el trabajo, sigue respirando, relajado, explorando tu cuerpo. Para esta práctica no es necesaria una erección. Es un masaje y buscamos mover la energía simplemente.

 

Observa tu Yoni, la entrada a tu templo sagrado. El Yoni también implica tu útero, tus ovarios, no solo la parte externa. En tu Yoni se engendra vida, se manifiesta el poder creador del universo mismo. Adóralo, respétalo, hónralo.

Cuando lo sientas, inicia el masaje en tu zona sagrada.

 

Si eres hombre…

Puedes empezar acariciando con las yemas de tus dedos el perineo (la zona entre el ano y los testículos). Acaricia también los testículos, la base del pene, el tronco pero evita acariciar el glande, que sea la última zona de tu Lingam a la que prestes atención. Puedes usar aceite caliente para que tus manos se deslicen más fácilmente por tus genitales. Si no usas aceite, necesitarás lubricar el Lingam.

Con aceite, deja caer unas gotas sobre los testículos y el pene, y empieza un suave masaje. Puedes estirar de la bolsa escrotal, estrangular tus testículos y tirar de ellos hacia abajo, masajearlos uno por uno… subir al tronco del Lingam, deslizar tus dedos arriba y abajo repasando el canal de la uretra y la vena dorsal, masajear con círculos todo el tronco… primero presiona ligeramente y ve aumentando la presión a medida que aumenta la tensión en el Lingam. Y cuando quieras, pasa al glande. Puedes masajear en círculos el frenillo, de ahí bordear la corona y poco a poco, cerrar tu mano sobre el glande y moverla en círculos, como si fuera una boca.

Una vez que has activado todo el Lingam (perineo, testículos, tronco y glande) puedes fluir con tu masaje y explorar infinitas maneras de masturbarte.

 

Si estás muy excitado o muy cerca del orgasmo, para, respira, no hagas nada. Con la respiración, la energía circulará por tu cuerpo y perderás un poco de erección. Es normal. Los hombres, cuando estáis con una mujer, tenéis miedo a perder vuestra erección y no poder continuar con la relación sexual pero… ¿os cuento un secreto? La energía va y viene, circula, y el Lingam puede perder todas las veces que quieras la erección porque si estás relajado y no interfiere tu mente, inseguridades y miedos, la erección volverá espontáneamente en otra subida de la energía.

En tu exploración, evita los movimientos ya conocidos, varía en ritmo e intensidad y no olvides subir la energía de vez en cuando a tu corazón, arrastrando las manos desde tus genitales a tu pecho (sólo de subida, cuando llegues al corazón baja las manos directamente a los genitales y las arrastras de nuevo de los genitales al pecho).

 

En la mujer…

Con un poco de aceite, masajeamos los senos primero, nuestro polo positivo, para activar la energía y permitir que lentamente se desborde hacia nuestro Yoni. Realizamos círculos alrededor de la aureola del pezón, evitando lo posible el contacto con los mismos. Pasados unos minutos, iniciamos las caricias también en el pezón, incluyendo ya todo el pecho en cada pase. Puedes masajear un seno solamente con tus dos manos y luego el otro, masajearlos a la vez o ir alternando.

Te recomiendo que en algún momento en que te sientas excitada, pares el masaje e imagines que respiras por tus senos. Que el aire entra en cada inhalación a través de tus pezones y que el aire sale del cuerpo a través de los pezones. La sensación es alucinante.

Cuando sientas que el polo positivo está activo y cargado, sensible y excitado, baja la energía hasta los genitales, sin tocar clítoris, arrastrando las manos desde los senos hasta la vagina, con pases de bajada solamente. Nuestros senos están conectados a nuestro Yoni. Y muchas veces, son los grandes olvidados. Para que el Yoni se torne jugoso y receptivo, primero dedícate a activar tu pecho, tu polo positivo, tu corazón.

Poco a poco este masaje en los senos generará más y más energía y excitación en la mujer inundando y abriendo el Yoni, totalmente preparado, para la estimulación más directa sobre los genitales.

 

Aquí déjate guiar por tus sensaciones y potencia aquellas que más te gustan, variando en ritmo, presión e intensidad. Acaricia primero tu vulva con las yemas de tus dedos, hacia abajo, hacia el ano y hacia arriba. Tamborilea con tus dedos sobre el bajo vientre, por encima del pubis, activando con la vibración tu útero. Deja caer gotas de aceite sobre tu Yoni y empieza a masajear el monte de venus. Sujeta con tus dedos (como si fueran pinzas) los labios externos y tira de ellos hacia fuera. Masajea en círculos y deslizando tus dedos labio arriba y labio abajo. Primero un labio externo, luego el otro labio y repite lo mismo con los labios internos. Esto hará que la energía se concentre en el Yoni, que la sangre baje hasta los labios y la excitación los hinche y los vuelva rosados y carnosos.

Poco a poco te vas acercando al clítoris, y mi invitación es a acariciarlo y masajearlo en círculos muy lentamente. Estamos acostumbradas a estimularnos rápidamente, con el objetivo de alcanzar el orgasmo yang, explosivo, que nos proporciona el clítoris. Investiga en esa lentitud, respira la energía que se va despertando. Si estás muy excitada, para, respira, déjate caer en las sensaciones gustosas de todo tu cuerpo. No tengas prisa. Y cuando lo sientas, entra dentro de tu vagina, explórala, hacia arriba está la próstata femenina (más conocida como punto g), hacia abajo el ano y más profundamente se encuentra el cérvix (cuello del útero). Juega con tus dedos, introdúcelos hasta los más profundo de tu interior que puedas, lleva toda tu atención a lo que tus dedos están sintiendo y luego, lleva la atención a aquello que tus dedos están explorando. Te será más fácil.

Y simplemente déjate sentir. Respira tu energía y siente lo que sea que se despierta en tu cuerpo. No te olvides de tus senos. Vuelve a ellos con la otra mano una y otra vez.

 

Y tanto para hombres como mujeres…

También os invito a explorar el ano, con miles de terminaciones nerviosas que provocan oleadas de placer y es donde, además, se ubica Muladhara, el primero de los centros de energía, la base para que todo lo demás florezca.

Es importante explicaros que, para mi, hay dos formas de hacerse el amor. Desde la lentitud y la relajación absoluta del cuerpo, permitiendo que la respiración expanda la energía en cada ola respiratoria. Y desde la excitación y contrastes tensión-relajación provocando una cordillera de subidas y bajadas de la energía sexual. No son excluyentes. Puedes empezar lenta y relajadamente y aumentar el ritmo y la presión, puedes permanecer en la lentitud únicamente o puedes empezar desde la excitación y llegar al estado de relajación y meditación que buscamos con esta práctica.

Te acaricias, te masajeas, te estimulas y cuando estés cerca del punto de no retorno, ¡para! Retira tus manos rápidamente de tus genitales y respira tu energía sexual, permite que se expanda en cada respiración por todo tu cuerpo, por todos tus cuerpos, por todo tu ser.

Y date unos segundos para sentir las sensaciones en tu cuerpo, relajadamente, amorosamente.

Repite varias veces el masaje antes de dejarte ir y perder la energía sexual que has movilizado durante la sesión de masturbación consciente. Si prefieres no perder la energía (cosa que recomiendo encarecidamente) puedes hacer una gran distribución final, conocida como el Gran Vacío o Big Draw, para vaciar la energía del Lingam y el Yoni, expandiéndola por todo el cuerpo.

 

Distribución energética, gran vacío o big draw:

Inhala profundamente por boca, retén la respiración, tensa el perineo lo más fuerte que puedas, tensa todo el cuerpo (cara, torso, brazos, puños, glúteos, piernas, pies) y aguanta la respiración y la tensión todo lo que puedas. Cuando exhales, relaja todo el cuerpo de una sola vez mientras dejas salir la vocal A con un gran y prolongado Ahhhhh con la boca bien abierta y sin reprimir absolutamente nada de lo que pueda surgir justo después de la distribución: movimientos energéticos por el cuerpo (como convulsiones), vibración, temblor, emociones, relajación profunda…

Solo observa esas sensaciones sin juzgarlas ni intentar darles un explicación racional. No controles nada con tu mente, solo observa y siente.

Después de esta experiencia, déjate sentir la relajación interna, la quietud y el amor que puede surgir… Si te dejas caer dentro de ti, entrarás en un estado de profunda meditación, dicha y celebración. Si esta práctica tiene algún objetivo, es este; entrar en meditación a través del amor, de hacerte el amor, de jugar con tu energía sexual, de inundar cada célula de tu cuerpo de tu fuego sexual. El orgasmo no es el objetivo. El orgasmo es una pequeña explosión de energía concentrada en un solo punto. El orgasmo es pequeño, la energía orgásmica es inmensa. Se inmenso. Se inmensa.

Tienes la capacidad de amarte a ti mismo/a, de sanarte a ti mismo/a, de enamorarte de ti mismo/a. No esperes que venga alguien de fuera a darte todo eso. Si llega está bien. Pero ahora y siempre, abrázate primero, tú a ti mismo/a.

 

Con Amor,
Verma Rodríguez.

2018-11-19T14:37:17+00:00

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